miércoles, 2 de enero de 2013

“BOB ESPONJA, EL PODER DE UNA ACEITUNA RELLENA Y LA TOLERANCIA” . ACTO II

ACTO    II.

C.   (Sin dejar el gimoteo): Si pero ese es mi sitio y a mi me toca el plato BE.
J. (También enfadado): Tu no tienes sitio y el plato es mio. Yo me siento aquí y se acabó.(J. Aparta a C. que se queda llorando y se sienta).
A. Eso, J., no es ser tolerante. No pasa nada porque C. use un día el plato de BE. Deja a C. en este sitio y, tú come hoy allí, donde el plato de los ositos.
(J. se levanta con el Plato de BE y se dirige al otro lado de la mesa).
 J. : Yo no le dejo el plato a C. porque siempre se quiere quedar con todo. El otro día no me dejó ver el partido porque a ella no le gusta el fútbol.
C. : Tu y papá veis todos los partidos y yo no veo los dibu nunca. Ahora el plato de BE está en mi sitio y me toca.
J. : Pues lo tengo yo. Y voy a comer en este plato.
(C. Vuelve al llanto).
A. : Se te está subiendo la testosterona, J., Sigues intolerante. Y tú, C., no llores  y ayúdame a solucionar este conflicto.
Escucha: si ponemos dos aceitunas rellenas en el plato de los ositos y una en el de BE, después los sorteamos y cada uno come en el plato que le toque.
J. : No. Yo quiero el de BE con una aceituna.
C. : Pues yo quiero el BE y las dos aceitunas. Porque J. se queda con el plato y va a la cocina y la abuela le da la otra aceituna.
A. : Vaya, C., se te ponen los estrógenos en la cabeza.
Sabéis lo que os digo a los dos, que yo también quiero otro plato que no sea el verde, quiero el blanco o, tambén, el  de BE. Recojo todos los platos y comomemos todos de la fuente, que era como se llamaba, cuando yo era niño, al plato grande que se ponía en el centro de la mesa  con la comida para todos.

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